Puedes leer este texto completo en el libro Hacia otra conciencia: Meditación-mindfulness en el ámbito escolar de José Manuel Bouzo Limia que puedes adquirir aquí. CAPÍTULO I ¿QUÉ ES MEDITAR? “La meditación no tiene nada que ver con tratar de llegar a un determinado lugar, sino con permitirnos estar precisamente donde estamos tal y como estemos, y que, en ese mismo instante el mundo sea también exactamente tal cual es”. John Kabatt-Zinn Vamos al grano, a lo esencial, en el mínimo tiempo posible en cuanto a explicaciones. Fundamental es la práctica, sea ella cual sea. Sugiero estos dos videos, de 5′ y de 3′: Cómo meditar en un minuto: 5:24 Buda, Ananda y el agua del río: 2:24 En realidad, hay muchas técnicas o formas de meditar. TODAS comparten un elemento común. Estar en presente, situarse en el “Aquí y Ahora” mentalmente. Mantener la atención en el momento presente siempre que podamos. Sin juicio, sin tensión, hospitalariamente, aceptamos las distracciones con toda normalidad. No hay nota, ni bien ni mal, simplemente “contemplamos”. Es una práctica que consiste en observar continuamente el momento presente. Si observamos la actividad mental, el flujo de pensamientos y sensaciones que emergen, la normalidad nos distraerá con alguna ocurrencia llevándonos al pasado o al futuro, o, entreteniéndonos con alguna idea insospechada. Contrariamente a lo que muchos creen, meditar no consiste en mantener la mente en blanco, algo prácticamente imposible e irreal. Olvidemos la filosofía, y sobre todo las meditaciones metafísicas de Descartes. Situémonos en el polo opuesto, observando lo que viene a la mente sin discurrir. Tan pronto como nos demos cuenta de que estamos pensando en algo, o siendo arrastrados por un discurso duradero, tomamos distancia de esa actividad y nos centramos en algún elemento que nos reconduzca a nuestro núcleo esencial, a nosotros mismos. Uno de los elementos más poderoso para anclarnos en el presente es la respiración, la observación continua de modo consciente de la respiración; otra posibilidad puede ser sentir el cuerpo, porque el “sentir” se sitúa en la escala evolutiva antes que el “pensar”. Podemos conjuntar estas dos observaciones, sentir continuamente las sensaciones físicas que produce el flujo de la respiración por la nariz. Conectando con las sensaciones físicas cortamos con el pensamiento discursivo. Otras técnicas incluyen visualizar una imagen (para los de predominancia visual), repetir un sonido (para los de predominancia auditiva, solapa el parloteo mental); entretenerse con la recitación de una palabra (mantra)* o un grupo de palabras sin sentido tendentes a romper toda lógica, lo que viene siendo un koan*. POSTURA: Se realiza en una postura cómoda, sin tensión, que pueda mantener la inmovilidad lo más absoluta posible todo el tiempo de la práctica. En casa la postura puede ser acostados en la cama. No la adoptamos en general porque nos dormiríamos, y si nos dormimos es porque tenemos sueño, y si tenemos sueño es porque no descansamos suficientemente en esta civilización. Primera aportación del acto meditativo, nos confrontamos con nuestra realidad, emerge sin esfuerzo porque le damos esa posibilidad creando espacio, tiempo y silencio. – La postura no tiene porque ser como los asanas del yoga, inverosímiles muchas veces. Puede realizarse en un sofá, de pie, en una silla común. La razón de por qué los orientales adoptan un cojín y cruzan las piernas es pura y simplemente de intendencia, no tienen sillones y si los tuvieran para toda la población acabarían probablemente con los bosques. — Después de años de práctica y lecturas asumí que la mejor postura en un contexto escolar es aquella que nos permite tener y sentir los pies sólidamente plantados en el suelo, sentir esa firmeza. La silla ergonómica nos permite “tomar conciencia” de la verticalidad además del reparto del peso, es por lo tanto un instrumento de exploración frente a la silla común que se erige en elemento de práctica totalmente adecuado. Los practicantes de zen adoptamos las “rodillas en tierra” en postura de loto o semi-loto. Obviamente no es la adecuada para empezar, ni tampoco para implantarla en un aula. Nos adaptamos al contexto. — Esa postura ideal de pies planos y solidos en la tierra se complementa con una espina dorsal recta sin tensión, la cabeza elegante, el porte mayestático, sintiendo como si un hilo invisible de marioneta nos la tirara hacia el cielo, las manos planas sobre la mesa o sobre los muslos sin entrecruzarse. Postura sugerida en un aula: Parangonando al maestro Tich Nath Hanh: atención correcta emana de postura correcta. Se añaden un par de detalles que matizan la situación: la mandíbula suelta, a ser posible esbozamos una sonrisa. La sonrisa es transformadora, moviliza toda una neuroendocrinología propia, positiva y salutífera. “Si sonrío, el mundo me sonríe”. Mi aula está rodeada de niñas y niños de todo el mundo, siempre sonriendo, con frecuencia acompañados de animales domésticos. Recuerdo ahora como los Jesuitas de Cataluña introdujeron en sus innovaciones mascotas en las aulas, previa escucha de las peticiones del alumnado. Sigo con suma atención sus innovaciones. Asumo que la escucha es importantísima, no es fácil en un mundo tomado por la tecnología de la inmediatez. El ejercicio de la meditación en el que se “escucha el cuerpo” nos ayuda a mejorar el proceso. Bien. Sabíamos que tal como estemos nos vamos a “poner” o sentar. El alumnado aporta mucha información sobre su estado, tanto anímico como físico, en base a su postura en esos primeros momentos. El budismo japonés enuncia: “la postura evita la impostura”, Taisen Deshimaru1. Lo que no sabíamos hasta las aportaciones recientes de la neurociencia es que si nos ponemos bien a nivel postural también alineamos la mente, le mandamos el mensaje de que todo está en orden para una correcta atención. “No lloro porque estoy triste, estoy triste porque lloro”. William Blake. “El pájaro no canta porque es feliz, es feliz porque canta”. “La acción suscita la emoción”. Dr. Mario Alonso Puig. Otro ejemplo. La canción popular “canta y no llores, porque cantando se alegran…..los corazones”. Estoy triste
Meditación. Protocolo de mínimos
Sugerimos mantener los ojos preferentemente cerrados. Esto favorece la activación de otros sentidos y permite otro tipo de observaciones. Si no es posible cerrarlos —a menudo por tensión—, no pasa nada: no se juzga, simplemente se continúa. Durante la meditación buscamos: No seguir el pensamiento discursivo. En cuanto notamos que lo hacemos, regresamos al presente. Como se dice en el video “Buda, Ananda y el agua del río”: “Ananda, no te metas en la corriente del río (la mente), permanece en la orilla”. Sentir el cuerpo antes que pensar. Volver una y otra vez al presente. Centrar la atención en la respiración si hay mucha agitación. Evitar juzgar: no hay bien ni mal, solo práctica. Con el tiempo, se afina la capacidad de estar en el “aquí y ahora”, en la corporeidad presente. En el video “Cómo meditar en un minuto”, se señala que muchas personas afirman no tener tiempo para meditar. Este ejercicio demuestra que es posible aprovechar pequeños momentos durante el día. Se comprueba también que “podemos hacer un cambio significativo del estado mental rápidamente”. Sobre la postura: La repetición de ciertas indicaciones refuerza lo esencial, como en el estudio. Recomendamos: Piernas firmes, ya sea de pie, sentados o tumbados, respetando siempre la verticalidad. Si se está sentado (por ejemplo, en un aula), mantener las piernas en ángulo recto, pies bien apoyados y espalda erguida sin rigidez. Para ejemplificar, a veces coloco un folio en la cabeza de los alumnos como si fuera una corona: la postura debe ser digna y equilibrada. Manos simétricas y quietas sobre la mesa o rodillas. Brazos abiertos, no cruzados, para facilitar la respiración. Ojos cerrados o semicerrados; si no es posible, fijar la vista suavemente en el suelo a unos dos metros. Se busca sentir la presencia corporal en el “aquí y ahora”. Podemos adoptar una buena postura en un taburete, un tronco o cualquier soporte firme. No se recomienda respaldo, ya que induce a una falsa comodidad y desvía la atención postural. Una ligera curvatura hacia dentro en la zona sacro-lumbar —como en la postura de montar a caballo, o el llamado “culo de pato”— ayuda a mantenerla. La práctica: El foco principal es la observación continua de la respiración, tal como fluye, sin modificarla. Esto nos ancla al presente y permite tomar conciencia del estado emocional (aunque esto requiere práctica). Es normal distraerse: pensamientos, recuerdos, sensaciones físicas… incluso un picor o molestia puede tener origen psicológico, somatizado en la postura o la inquietud. Como decía Rûmí: “Esos dolores que sientes son mensajeros, escúchalos” y “Por mis heridas entra la luz en mí”. Observar sin moverse es muy exigente. Como dijo un practicante: “Hay que estar muy fuertes para meditar”. Las instrucciones, aunque sencillas, requieren constancia: Permanece quieto y observa el presente. Cuando notes distracción, vuelve al ahora. Mantén una postura digna, sólida, sin tensión. No juzgues: observa con distancia y aceptación. Durante mucho tiempo confundí lo sencillo con lo fácil. Un alumno me enseñó la diferencia, y le rindo homenaje. Aprendo constantemente de quienes practican conmigo, incluso de quienes se inician. Algunas citas que inspiran esta práctica: “Si enciendes una luz para los demás, también alumbras tu camino” – Buda “Si quieres aprender algo, enséñalo” – Richard Feynman “Si quieres cambiar el mundo, empieza por ayudar a alguien que lo necesite” – Rûmí “Si buscas la felicidad para otros, es posible que la encuentres para ti mismo” – Sabiduría oriental “Lo mejor que puedes hacer por la sociedad es cultivarte a ti mismo” – Gandhi “Si ves algo de bueno en mí, entonces no solo está en mí, está en los dos” – Buda En 2010 decidí comenzar todas mis clases con cinco minutos de silencio, quietud y atención consciente, a lo que llamé “meditación”. A lo largo del tiempo, esta práctica fue evolucionando tanto en forma como en fondo. Los descubrimientos, ajustes y aportes que han nutrido esta actividad se recogerán en una publicación futura.
Primer acto de meditación (español)
Bouzo · Iniciación. COMPLETA